Yo era la hermana del Laucha.
El chiste, el trofeo.
Luna tras luna una piba,
o más,
desaparece en el país.
El Estado mantiene en libertad a los protagonistas.
Mis amigos se preocupan, pero no saben lo que es
el miedo. Ni la bronca.
Mis amigas marchan, se abrazan y gritan.
A veces lloramos.
El calor que generamos andando en manada
busca aplacar la frialdad con la que
nos limpian y nos juzgan,
incluso después de muertas.
Estamos en los medios.
Estamos en las redes.
Estamos en whatsapp.
Pero no estamos en la vida.
Sólo cuando salimos a tomar las calles,
parece que la gente nos ve.
¿Cuándo dejaré de ser la hermana del Laucha?
¿Cuándo dejaré de ser la hija, la amiga, la ex,
la de pelo celeste y tatuajes?
¿Cuándo voy a ser Camila?
¿Cuándo voy a ser Camila?
¿Cuándo vamos a ser personas?
Basta de machismo.
Nos está(n) matando.
Nos está(n) matando.

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