Será que, como a los demonios, se la ve como algo que corrompe al
"bien" de las personas; pero la destrucción es necesaria, sí, lo será. Hay
que destruir estructuras. Hay que destruir mandatos. Hay que destruir
zonas de confort, propias y ajenas. Hay que reventar vidrios ilusorios e
incendiar falsedades para que en su ardor resurja la veracidad de las
llamas cual khaleesi desnuda y tiernamente amenazante.
Hay que destruir, y hay que temer. Sí, el miedo nos puede paralizar y
obligarnos a aferrarnos a cosas que ya no existen; el miedo nos puede
autodestruir, por eso es importante también. La autodestrucción será el
símbolo de nuestra crisálida, abriéndose dolorosamente la cantidad de
veces que sea necesaria antes de que pudiésemos volar. "El miedo es lo
opuesto al amor"; lo leí y lo repetí sin cesar, mas si somos capaces de
sentir miedo, justamente somos igual de capaces de sentir amor. Y cuanto
más grande es el miedo, más grande sería el amor que pudiéramos poner
en su lugar.
Si usted no siente ni miedo ni amor, si no siente deseos de destruir, pues
entonces usted está completamente perdidx.

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