Me enteré de que lo hermoso que pasa entre tus dedos
es el aire que devuelven tus pulmones después de pasearte por mi boca.
Supe que tus ojos se llenan después del mediodía
y se vacían al atardecer, cuando el cielo rojo nos arropa.
Una caricia tuya dió una vuelta por mi omóplato
y entonces recordé:
La luz es sólo un fenómeno que existe gracias a nuestro organismo.
Y vos sos de la Tierra
una de las cosas mejor iluminadas.
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