Como si se tratase de una vieja película
me veo en el espejo
habituada a la historia ya conocida,
pero admirada de los detalles que no recordaba,
siendo estos algo nuevo para mi percepción.
Me miro, me sonrío,
me coqueteo.
Me sueño tal cual soy;
me esculpo en la piel
cada uno de mis estigmas,
y en la mañana siguiente
me vuelvo a mirar.

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